FILOSOFIA CUANTICA I

FILOSOFIA CUANTICA II

FILOSOFIA CUANTICA

 

 

    La teoría cuántica, que explica la constitución del universo microscópico y nos presenta un panorama sorprendente de este, tiene consecuencias filosóficas indudables, que dan lugar a la Filosofía Cuántica.
Si el universo de la onda y la partícula elementales se muestra escurridizo, inaprensible, interrelacionado de forma no visible, indeterminado, etc., las propiedades que atribuimos al mundo visible (estabilidad, permanencia, consistencia, impenetrabilidad) se muestran como una mera ilusión de los sentidos.
Nosotros percibimos por nuestros sentidos aspectos del universo formados por miles de millones de moléculas y átomos, y de esta forma la apariencia de lo perceptible cobra una realidad más ficticia que real, ya que no está basada en las propiedades intrínsecas de sus constituyentes, sino en la percepción misma de grandes agrupaciones de ellos.
Es como una imagen, que nos traslada algunas de las propiedades de un objeto, pero que no podemos confundirla con el objeto mismo. De igualmente las propiedades que los sentidos nos trasladan de las cosas son apariencias que no responden a la realidad de sus constituyentes.
Todo lo perceptible está hecho de energía en último término, según la famosa ecuación de Einstein (E=m.c2), la masa es una propiedad aparente que adopta la energía cuando se encuentra muy concentrada.
Por eso la Filosofía Cuántica insiste tanto en despertar del engaño de los sentidos. Es decir, acceder a la realidad auténtica. Este acceso tampoco consiste en sustituir una concepción consistente del universo por otra menos consistente.
Implica algo más, acceder a una realidad invisible para nuestra percepción sensorial, mucho más coherente y real que lo visible, y más digna de crédito. Esa es la realidad adimensional. Fuera del espacio-tiempo del universo manifestado existe una realidad creativa, objetiva y coherente, a la que David Bohm ha llamado el “orden implicado”. Entre el mundo tridimensional y el adimensional opera el fractal holográfico como factor de manifestación, que concede a las partículas y subpartículas sus propiedades y da pautas de construcción a estas para que se organicen como átomos y moléculas, dando lugar, por replicación ampliada, al espacio-tiempo, la manifestación del macrocosmos.
Entre ambos aspectos del universo, y como elemento de entendimiento y comprensión, está la mente, el pensamiento. Si bien pertenece al mundo invisible o adimensional, el pensamiento también se proyecta en el orden visible, y opera con una lógica determinista y lineal, que es válida únicamente para esta porción de la realidad total.
Mediante el ejercicio de esta lógica, la del sentido común, podemos entender el mundo, y someterlo a formulaciones lógicas y matemáticas, que son coherentes con su manifestación.

 

 

DOCE PRINCIPIOS DE FILOSOFÍA CUÁNTICA


Estos principios están enunciados en forma de listado, pero su actuación es interdependiente, funcionan al unísono, en congruencia con la Filosofía Cuántica, aunque se citen en forma de listado.

 

  •  Principios de integración

1. UNIDAD.- Bajo la aparente diversidad late una unidad esencial.
2. INTERCONEXIÓN.- Todo está conectado e interconectado.
3. NO SEPARATIVIDAD.- La separación entre el observador, lo observado y la observación no es tal.

  •  Principios de causalidad cuántica

4. RELATIVIDAD.- Lo dimensional es relativo.
5. INDETERMINACIÓN.- El universo es probabilístico e indeterminado.
6. PARADOJA.- El universo es y no es al mismo tiempo.

  •  Principios de fluctuación

7. RECREACIÓN.- Todo se recrea y se modifica de instante en instante.
8. PULSACIÓN.- El universo es pulsante y cíclico.
9. IRREALIDAD.- Lo visible es aparente y en cierto modo ilusorio, una creación de los sentidos.

  •  Principios de pensamiento

10. PENSAMIENTO.- El pensamiento interactúa con el universo y lo modifica.
11. SIMULTANEIDAD.- Todo ocurre en un presente continuo.
12. CONCIENCIA.- Todo tiene un cierto grado de conciencia.

 

 

 

 

La Filosofía Cuántica es la rama del conocimiento más enfocada en la perspectiva de la nueva era. No consiste únicamente en una serie de postulados atrevidos y sugerentes, que a algunos pueden parecer controvertidos o fantasiosos.
Hay una serie de disciplinas, y de prácticas espirituales, vivenciales, terapéuticas, que confluyen hacia los postulados de la Filosofía Cuántica. Es pues una filosofía de síntesis de muchas teorías y escuelas anteriores. No pretende rebatir nada, sino que en sus manifestaciones incluye todas las propiedades que acercan la formulación intelectual a la realidad del pensamiento consciente.

Todo ocurre en nuestro pensamiento, el pensamiento es creativo, nos atenemos a un mundo de pensamientos, unas veces para aferrarnos a ellos, otras para abrir nuestra capacidad a percepciones y concepciones más amplias y Comprensivas.
Todo ello forma parte de la aventura humana en el cosmos. Nuestra visión de las cosas y de los seres se va ampliando y redefiniendo continuamente, a medida que los alcances de nuestro pensamiento se van haciendo más amplios. Ahora, en los tiempos presentes, estamos en un espacio-tiempo de transformación hacia realidades más amplias y potentes. Ya sabemos lo suficiente del universo y de nosotros mismos como para encarar la solución de nuestros problemas individuales y colectivos. Hace falta únicamente la predisposición para hacerlo, y en ella hay un factor de renuncia, esencial, renunciar a todo lo que nos perjudica, cuando lo hayamos identificado.
La cosmología, la biología molecular, la física cuántica, la psicología cognitiva, la neurociencia, están haciendo descubrimientos decisivos. Pero hace falta aplicarlos a la transformación del mundo en que vivimos, en el que los problemas ambientales y sociales no están resueltos.
Tenemos, además, la ayuda del cosmos, a través de seres humanos que nos dan referencias, indicaciones, que nos proponen procedimientos que nos benefician.
Todo depende de nuestra inteligencia, de nuestra capacidad para estar a la altura de las circunstancias, y superar el sueño de los sentidos, de las propiedades ilusorias de las cosas.